El
vivir en un país como Colombia, ser abogada, defender la Constitución y tratar
de justificar la existencia legítima del Estado –a pesar de todo- se convierte
en un reto particularmente interesante, cuando se es docente de una Facultad de
Derecho en una Universidad Pública que lucha día a día por no desaparecer.
Sin
embargo cuando estudiantes de cuarto semestre son capaces de analizar la
realidad que los rodea (verbigracia: la problemática de los indígenas del
Cauca, la restitución de tierras tomando como ejemplo al pueblo Wayuu, el
significado de la indemnización administrativa para las víctimas en
el contexto de una reparación que debería ser integral, los comedores
comunitarios en Bogotá como servicio o derecho, la situación de la
salud en una EPS Bogotana, la coherencia de Gustavo Petro en sus
ideales dos décadas después, analizar quién paga impuestos, los
contratos de prestación de servicios.
La corrupción en la Capital de la República y la contratación en la teoría y la práctica, entre otros); criticarla en la verdadera acepción del término, pero ante todo, reafirmar su convicción de ser abogados y de utilizar estas experiencias académicas para acompañar a los sectores más vulnerables de la población; lo que en un momento podría parecer pesimismo se convierte en proyecto de vida, en la reafirmación de ese anhelo que tenemos los nacidos en esta tierra de Macondo y que podría sintetizarse en “¿Si nosotros no conquistamos nuestro futuro y cambiamos nuestra realidad, entonces quién?”
Ésta página es un ejercicio académico, que como todo en esta vida es pasible de ser perfeccionado, por lo cual de antemano pedimos disculpas; pero ante todo, es reflejo que la sociedad que nos rodea y sus problemas no son ni pueden sernos indiferentes. Ojalá sea consultada por la comunidad y por los responsables de las entidades públicas cuestionadas a fin de tomar los ajustes pertinentes.
Clara Cecilia Suárez Vargas
Magister en Derecho Administrativo y Derechos Humanos
